Aquí subes tu documentación y consultas tu expediente. Puedes delegar la gestión, pero jamás perder el control: es tuyo y te lo puedes llevar.
Esto no es un formulario que rellenas y desaparece. Es tu ficha: se queda aquí, la vas viendo llenarse a la izquierda, y el día que cambie algo entras y lo cambias tú.
Todo lo que escribas aquí queda como «lo dices tú». Nada se da por probado hasta que llega el papel. Si luego el papel dice otra cosa, te lo avisamos — y esa suele ser la información más valiosa de todas. Aquí no hace falta ningún DNI ni ningún número de cuenta.
¿Quién es el cliente: tú, o una empresa?
Casi siempre eres tú. Tener sociedades no cambia esta respuesta — las sociedades las pones en el paso 2, cuelguen de ti como cuelguen.
Todas las que tengas, cuelguen de ti o unas de otras. Si no tienes ninguna, sáltalo. El dato que más nos sirve es el CIF: es lo que hace que cada papel se guarde solo en su sitio.
A la izquierda tienes tu estructura: tú arriba y tus sociedades colgando. Pincha en una y aquí sale lo suyo. Así no se mezcla, que es justo donde todo el mundo se lía.
Buena parte de lo que falta no hay que pedírtelo a ti: lo tiene tu gestoría o está en un registro. Marca lo que tengas y así no te cargamos a ti la lista entera.
«Esto se lo presté a un amigo y no hay contrato». «De esta sociedad me salí en 2023». «Con mi hermano hay un acuerdo de palabra». Cuéntalo como quieras, aquí no hay formato.
Esto no lo lee una máquina para clasificarlo. Lo lee una persona.
Imágenes, PDF, Word, Excel… lo que tengas. Puedes soltar o elegir varios a la vez. Cada documento llega a tu analista para su revisión; el original queda guardado y cifrado.
o arrastra aquí tus archivos (hasta 30 a la vez)
Un espacio privado y sin juicios. Escribe aquí lo que te incomoda decir en voz alta pero puede afectar a tu patrimonio: deudas, préstamos a familiares o amigos, compromisos, gastos, decisiones de las que no estás del todo seguro. Lo lee solo tu equipo OWN, y sirve para tenerlo todo sobre la mesa.
Añade a las personas que rodean tu patrimonio —representante, gestor, asesor fiscal, abogado, el administrador de cada sociedad, tus bancos—. Así OWN sabe a quién pedirle lo que falte.